Vía La Tercera

¿Qué explica que el megaproyecto minero binacional, de la canadiense Barrick Gold, aumentara su inversión desde US$ 950 millones a cerca de US$ 10 mil millones?

por Carolina Pizarro – 10/11/2013 – 03:00

LA detención temporal de Pascua Lama puso en suspenso el primer yacimiento binacional entre Chile y Argentina, que se transformaría en la mayor mina de oro en el mundo. El anuncio de la canadiense Barrick, sin embargo, no sorprendió tanto a nivel local, no sólo por los retrasos experimentados por la iniciativa desde que comenzó a planificarse, a mediados de los 90, sino porque ya estaba paralizada del lado chileno, en la Región de Atacama.

A estas alturas, además, aunque la envergadura del proyecto de oro y plata seguía siendo similar a la originalmente planeada, el costo de las obras se había multiplicado desde los US$ 950 millones iniciales a una cifra del orden de US$ 8.500 millones. De ellos, la multinacional ya había desembolsado unos US$ 5.500 millones, cifra que se destinó a la construcción de campamentos en Chile y Argentina, caminos, maquinarias y equipos necesarios para la producción. El grueso de la inversión quedó en el lado transandino, en San Juan.

Cálculos recientes indican que el costo de Pascua Lama podría  superar los US$ 10 mil millones. Pero ese tema está por verse. El CEO de Barrick, Jamie Sokalsky,  dijo el 31 de octubre que el proyecto se retomará cuando cumpla algunos pasos. “Dependerá de mejores condiciones económicas, como los costos futuros, las perspectivas para el precio de los metales y una menor incertidumbre asociada a asuntos legales y otros requerimientos regulatorios en Chile”, fueron sus palabras.

Para que el proyecto sea rentable, explica un cercano a Barrick, el precio del oro de largo plazo debe mantenerse en US$ 1.500 por onza. El metal precioso se cotiza a US$ 1.309 por onza, lejos de los US$ 1.923 del 6 de septiembre de 2011. Barclays prevé que en 2014 el oro llegará a US$ 1.310 promedio y, para 2015, el economista Nouriel Roubini estima que caerá hasta los US$  1.000 por onza (ver infografía).

CADENA DE ERRORES

Pascua Lama fue posible gracias al Tratado Minero Binacional, suscrito por los ex presidentes Eduardo Frei y Carlos Menem, en 1997.Y desde un comienzo tuvo un fuerte rechazo por parte de la comunidad, debido al impacto que ocasionaría en los glaciares El Toro 1 y 2 y Esperanza. Para no afectarlos, en 2006, Barrick redujo el tamaño del rajo. Pese a esto, el potencial se mantuvo entre 800 a 850 mil onzas de oro los primeros cinco años. Su vida útil se rebajó. Hoy se estima en 25 años.

Pero los primeros problemas, indican ex ejecutivos de Barrick, partieron cuando la minera quiso construir el proyecto en forma directa. Para eso reclutó a un ex ejecutivo de Bechtel, Ron Kettles, quien tenía experiencia en construcción de yacimientos en Chile, como El Abra (Freeport y Codelco) y Candelaria (Freeport). El ejecutivo llegó en 2004. Cinco años después partió la construcción de Pascua Lama, y su puesta en marcha se estimó para el primer trimestre de 2012. Un ex alto ejecutivo atribuye a esta etapa el inicio de la “sangría económica” que vino a continuación, versión que comparten, en privado, directivos de la multinacional.

Las fallas de gestión y planificación se mostraron en todos los ámbitos. El campamento del lado chileno, por ejemplo, se dimensionó erradamente. Un ex trabajador lo recuerda así: “No cabíamos todos, no había camas suficientes para el descanso”. La iniciativa, además, era muy compleja. Al estar a 5.000 metros de altura, enfrentaba seis meses difíciles, con temperaturas de hasta 30 grados bajo cero. “El proyecto tenía muchos flancos abiertos. Nunca estuvo armado”, dice una ex autoridad.

En el tiempo, se fueron agregando otros elementos. Uno de ellos fue la premura. “Para cumplir con las fechas, los ejecutivos apuraron la construcción. Tenía que salir a cualquier precio”, dice un cercano a Barrick. Un ejemplo de eso es lo sucedido con el pre stripping (movimiento de tierra para la confección del rajo de la mina). Esta labor comenzó a mediados de 2012, antes de terminar el plan de manejo de agua, requisito establecido en la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) para dar inicio a las obras del rajo. Eso le pasó la cuenta a Pascua Lama. Por ese trabajo anticipado, en enero de este año el sistema colapsó y las aguas de contacto y no contacto se mezclaron. Es decir, las aguas subterráneas que han tomado contacto o no con el mineral. A raíz de esto, comenzó el proceso sancionatorio de la Superintendencia de Medio Ambiente (SMA) que gatilló en la multa de US$ 16 millones que estableció la autoridad ambiental.

Otro flanco fue la construcción de los caminos de acceso. Estos debían ser “hidratados” para evitar la polución de polvo. Debido a estos problemas, en  octubre de 2012, Sernageomin suspendió los trabajos de movimientos de tierra, porque afectaban la salud de los trabajadores.

Todo esto llevó a un alza en los costos, que aumentaron a US$ 8.500 millones. El nuevo presidente de Barrick Sudamérica, Eduardo Flores, reconoció esos errores en entrevista con La Tercera y señaló que por los trabajos adicionales la puesta en marcha se correría por 18 meses, hasta mediados de 2016.

CAMBIOS Y NUEVOS ANALISIS

El arribo de Jamie Sokalsky a Barrick, a inicios de 2012 dio paso a una fuerte reestructuración. Primero se desvinculó al director de Pascua Lama desde 2011, Mike Luciano. Lo mismo ocurrió, un año antes, con Ron Kettles. Luego se decidió entregar las obras a Fluor, especialista en trabajos de ingeniería, construcción y factibilidad económica de proyectos, para terminar su construcción. La firma comenzó un  proceso de revisión de costos, creó un equipo de trabajo en Santiago y estableció un programa de 100 días para presentar un plan.

No fue el único cambio. En abril de este año y tras detectarse problemas ambientales en el lado chileno, Barrick realizó fuertes cambios. Aceptó las renuncias de Guillermo Calo (presidente para Sudamérica), de Robert Mayne-Nicholls (director general de operaciones para la misma zona) y de Rodrigo Jiménez (vicepresidente de asuntos corporativos en el Cono Sur). Entonces llegó Eduardo Flores como presidente de Barrick Sudamérica y vicepresidente senior de Pascua Lama, junto a Marcelo Awad, ex ejecutivo de Antofagasta Minerals, del grupo Luksic, como director adjunto.

EL TEMA MEDIOAMBIENTAL 

En los últimos meses, el ministro de Minería, Hernán de Solminihac, se reunió varias veces con los ejecutivos de la canadiense para conversar sobre los problemas ambientales. En paralelo, la construcción de Pascua Lama estaba suspendida por casi dos años. En este tiempo, Barrick debía construir un nuevo sistema de manejo de aguas, para evitar episodios como el de enero de este año.

Desde entonces, los rumores sobre un cierre crecieron. Meses antes del anuncio, además, la canadiense trató de conversar con autoridades argentinas para explicarles la necesidad de  paralizar los trabajos por el lado argentino, pero sin éxito.  El 31 de octubre, día del anuncio, el ministro de Planificación, Julio de Vido, dijo que no permitirán que el proyecto se detenga. Su mensaje fue claro: “El problema en Chile complicó el curso normal del proyecto minero binacional”, afirmó.

Para Barrick no era menor cerrar Argentina. En ese país se han invertido, a la fecha, unos US$ 3.500 millones. El presupuesto total era de US$ 5.500 millones, mientras que para Chile llegaba a US$ 3.000 millones. Y es en ese país donde ahora tendrán que despedir a más de cinco mil personas. Por eso, luego de conocerse la información desde Canadá, Guillermo Caló, presidente de Barrick Argentina, indicó que “como compañía estamos pasando una situación compleja”. “Pascua Lama es el único proyecto que Barrick tiene vigente y es estratégico”, añadió.

LO QUE VIENE

Dos días antes de conocerse el anuncio de Barrick, los ejecutivos de la minera se juntaron con los ministros de Minería y Medio Ambiente. En La Tercera Región también hubo reuniones. Se conversó con el intendente y el seremi regional de Minería. La única que quedó pendiente fue la del ministro del Interior, Andrés Chadwick, que se concretó el lunes en La Moneda y que fue solicitada directamente por él.

Hoy Barrick está negociando con sus proveedores. El proceso se extenderá por tres meses y no está exento de conflictos, dado que los montos para terminar antes los contratos pueden ser altos. Junto con esto, se está conversando con los trabajadores de Pascua Lama, cuyos contratos tendrán que ser finiquitados. Este proceso se incluyó en la negociación colectiva que cerró el jueves.

La minera mantendrá a 350 personas en el lado chileno, para continuar los trabajos comprometidos con la SMA y para la mantención de los equipos dado que aún no se construyó un galpón para resguardar las máquinas. Para esta labor se requerirá de 100 trabajadores. La idea es que las maquinarias que están en el lado chileno (22 camiones, dos palas grandes, seis cargadores frontales, un chancador primario) se echen a andar todos los días para que no se deterioren con las bajas temperaturas. En Argentina también se requerirá de 100 personas. En este lado se trata de la correa transportadora que tiene cuatro kilómetros de extensión que lleva a los molinos, los que ya estaban instalados en el yacimiento.